
De donde vengo?
Hemos sido creados de la nada a la existencia por la bondad de Dios. Siendo moldeados por sus propias manos, habemos recibido Su aliento para animar nuestras vidas. El alma es el aliento de Dios, esa parte de la inmortalidad que nos separa del mundo material [Génesis 2:7].
Así que nosotros venimos de Dios quien nos ha creado, en El vivimos, nos movemos y existimos [Hechos 17:28]
Hemos sido creados de la nada a la existencia por la bondad de Dios. Siendo moldeados por sus propias manos, habemos recibido Su aliento para animar nuestras vidas. El alma es el aliento de Dios, esa parte de la inmortalidad que nos separa del mundo material [Génesis 2:7].
Así que nosotros venimos de Dios quien nos ha creado, en El vivimos, nos movemos y existimos [Hechos 17:28]
Hacia donde voy?
Sabiendo que somos Hijos de Dios, deberíamos de regresar a El "nuestro origen". Nuestras vidas tienen que volverse una búsqueda contínua para poseer la inmortalidad que hemos perdido. Jesús nos ha señalado el Camino. Yo soy el Camino [Juan 14:6]
Su camino es un camino de santidad y de renunciación a las cosas del mundo, con San Pablo nosotros tenemos que mirarlo todo como basura, juzgarlo como pérdida ante la sublimidad de conocer lo mas precioso que existe "Cristo" [Filipenses 3:8]
Con Cristo nosotros podremos darnos cuenta de su trabajo de purificación en nuestras almas, y podremos aprender a alejarnos de la maldad para poder así caminar siempre con El [Mateo 16:24].
El alma entonces dejará de buscar las cosas del mundo y de la carne y le ocurrirán muchos cambios que la llevaran a vivir para Dios únicamente [1 Juan 2:16].
Es dentro del alma que se imprime todo lo bueno y lo malo, y también dentro del alma que nosotros podemos sentir el Espíritu de Dios moviéndonos a hacer el bien, también podemos allí sentir el espíritu del mal tratando de convencernos de que vivamos de acuerdo los llamados de la carne.
El hombre carnal vive de acuerdo a las inclinaciones de las pasiones, se vuelve un esclavo del ellas y vive sin ningún deseo de Dios en el. Este hombre peca hiriendo de ésta manera su alma con pecado mortal a menos de que arrepienta y se vuelva como Cristo [Romanos 8:5].
Aquellos que son llamados a vivir para Cristo se tienen que arrepentir de sus pecados, enmendar sus vidas y vivir en conformidad con Su Espíritu [2 Crónicas 7:14].
El Espíritu Santo nos mueve a aceptar que Jesús es Señor, y si nosotros aceptamos su dirección entonces aprenderemos a escucharle y a obedecer Su Palabra para poder ser salvados [Romanos 10:9].
El hombre espiritual recibe la luz de la verdad y las verdad le libera [Romanos 8:2]. Sobre las alas del Espíritu podemos viajar con toda seguridad siguiendo nuestro llamado a la vida eterna [Isaías 40:31].
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